En 1798 Meléndez Valdés es nombrado miembro de la RAE pero es también el año en el que es desterrado a Medina del Campo y reducido su sueldo a la mitad. Tres años después, en 1801, le obligan a continuar su destierro pero esta vez en Zamora. En 1809 es autorizado para volver a Madrid y nombrado Fiscal de la Junta y desempeña el cargo de Presidente de la Junta de Instrucción Pública. Tenemos en esta época a un Meléndez que se siente perseguido, que se encierra en sí mismo y medita delante de los Salmos de David o recuerda los versos de Fray Luis.