En los siguientes años, el ribereño ostenta diferentes cargos en diversos lugares. En 1789 es nombrado Juez de los Criminal en Zaragoza y escribe el Discurso de Apertura de la Real Audiencia de Extremadura. En 1791 parte a Valladolid donde será Oidor de la Chancillería En 1797, esta vez en Madrid, es nombrado Fiscal de la Sala de Alcaldes de Casa y Cortes. En este momento escribe Discursos forenses.