EL RINCÓN DEL JARDINERO

 

LA PLANTA DE LA SEMANA XIX

lavanda IMAGEN

by José Muñoz

LAVANDA


Lavanda augustifolia.

Se trata de un arbusto que al igual que sus parientes, el romero, el tomillo y el cantueso, es originario de los ambientes mediterráneos, por lo tanto tolera sin problemas los extremos del frío y del calor, aunque en cuestión de suelos prefiere los calcáreos o calizos y secos mejor que los arcillosos y húmedos. Puede alcanzar más de un metro de altura, siendo muy original el porte almohadillado que adquiere en el periodo de la floración, hecho que se produce a finales de primavera / principios de verano; cuando finos penachos, en delgados tallos, cubiertos de minúsculas flores de color morado y celeste liberan su agradable e inconfundible aroma. Como sabemos es una planta cuyos extractos se utilizan en perfumería, pero también posee conocidas propiedades medicinales: es sedante, diurética, antiséptica, cicatrizante, antiinflamatoria, y sus esencias (aceites) tienen propiedades antirreumáticas.

Como planta plenamente adaptada a nuestro ambiente, no requiere cuidados especiales, aunque sí prefiere una buena exposición al sol, también le da vigor una poda moderada una vez finalizada la floración.

Si en nuestro jardín hay una vereda, un sendero por pequeño que este sea, debemos plantar algunos ejemplares de lavanda, pues en el aire que movemos a nuestro paso sentiremos su aroma, y si acariciamos sus tallos con las manos cuando caminamos, el olor que desprende nos resultará muy agradable. Con las primeras lluvias otoñales, su olor mezclado con el de la tierra mojada, genera una sensación realmente indescriptible. Ciertamente es una planta que merece la pena.