Actividades Extraescolares

Actividades Extraescolares

 

 

Es difícil condensar en pocas palabras un sentimiento, un conjunto de sensaciones cuando no sabes una palabra de Húngaro. Lo digo porque hoy la noche estaba dedicada a Hungría y sus delicatessen: Pörkölt, langos y pastel de limón (llamado "lemon dream").
La cena ha sido todo un triunfo tras pintar las camisetas con el logo de "Happy Daro", pintar el trabajo realizado con raku y visitar la ciudad.
                                                                                                                                        por Isabel Mª García Pachón
 
     

A pesar del cansancio que se va acusando, no dejan de trabajar y de intercambiar impresiones con los chavales. Han podido dedicar menos tiempo a la pintura ya que era la noche rumana y han ayudado a preparar la cena. 
Después hemos salido a dar una vuelta con los chicos turcos. Están perdiendo el miedo a hablar en una lengua extranjera. Cada vez hablan más inglés con todos y es muy positivo para su crecimiento personal.
                                                                                                                                    por Isabel Mª García Pachón
 
 
                                                                                                                                

Estamos en el ecuador de una experiencia (para algunos una locura), llena de vivencias inolvidables. A pesar del madrugón (6 de ala mañana) dispusimos todo para salir de viaje con los que ya son nuestros amigos de Rumanía, Turquía y Hungría.

En primer lugar, hemos visitado una fortaleza casi en ruinas a la que se accede en funicular, ya que está situada a gran altura sobre una colina en la ciudad de Deva. Seguidamente, nos dirigimos a la Salina de Turda : Todo un espectáculo para los sentidos. Hay jóvenes y no tan jóvenes que se acercan allí a disfrutar de un parque de atraciones bajo tierra después de bajar del orden de catorce tramos de escaleras. Aun así merece la pena. A la salida y para reponer fuerzas nada como la comida tradicional: "mici".

Y como colofón visita a Alba lulia: ciudad de origen romano en la que no podíamos dejar de ver la catedral otodoxa y probar dulces típicos como el " Colac Secuiec".

He de agradecer a Silvia del Valle y Silviu Boian, su contribución con las mejores fotos que se están publicando en este diario.

                                                                                                                       por Isabel Mª García Pachón.

 

Anoche la lluvia acompañaba las lágrimas de las adolescentes turcas.  El desconocimiento por la situación del golpe de estado en Turquía hizo que la cara de alegría que las había iluminado hasta entonces se tornase en llanto. Pero ahí se ve lo importante que puede llegar a ser un encuentro de esta categoría: estudiantes españoles consolándolas en inglés; animándolas en todo momento. Fue realmente emotivo, ver lo que dan de si nuestros chicos.

Hoy ha amanecido lloviznando, pero afortunadamente todo ha quedado en "un susto" para nuestros amigos y sus compatriotas, así que podemos continuar con nuestra aventura.

Aunque con retraso salimos para Timisoara. Las condiciones meteorológicas nos lo permiten. La tarde ha estado cargada de buenas vibraciones, risas y sobre todos diversión.

Se lo merecen.

                                                                                                                    por Isabel Mª García Pachón.

Dice un colega rumano que cuando trabajamos el barro damos vida a los objetos; y eso es lo que hemos vuelto a hacer esta mañana: cuencos, tazas, salvamanteles...Objetos cotidianos a los que apenas damos importancia,  pero detrás de los cuales hay un gran trabajo (y que pocos valoran ).
La tarde estaba dedicada a restaurar sillas para el campamento, pero el mal tiempo hizo que se pospusiera y los chicos siguen con su ensayo para la gala final.
El broche lo ha puesto, sin duda, la cena: "cină turcească" (cena turca). Gracias a Evrim y sus alumnas hemos tenido la gran suerte de probar delicias de su país, ver una proyección de los lugares más emblemáticos de Turquía y, como no, de danzar al ritmo tradicional de melodías de aquel país.

                                                                                                                                        por Isabel Mª García Pachón.