inclusion
El día más esperado para los alumnos de psicología en este segundo trimestre, así es como podemos calificar al día en que vinieron a visitarnos nuestros compañeros de Plena Inclusión. Todos nosotros, ansiosos e impacientes, esperábamos en la entrada la llegada de los chicos del centro a nuestro instituto. Pese a que el tiempo no acompañase, nuestra ilusión y entusiasmo era cuanto necesitábamos para que todo saliese tal y como acordamos días previos. Cuando María nos informó sobre el proyecto y nos propuso realizarlo, no tuvimos duda alguna a cerca de afirmar nuestra participación y compromiso hacia el mismo. Veníamos de realizar una visita por nuestra parte a su centro, visita la cual agradecemos enormemente por todo lo que consiguieron aportarnos, tanto a nivel de conocimiento como a nivel sentimental. No podíamos entonces dejar pasar la oportunidad de devolverles el favor, de modo que nos pusimos manos a la obra para que todo diese un resultado a la altura. Nosotros éramos de las personas más oportunas para organizar la actividad, sabemos cuáles son sus dificultades (gracias a nuestras clases de psicología) y cómo podemos adaptarnos a ellas para que no supongan el mínimo impedimento. Y no solo nos adaptamos a sus necesidades, sino que también quisimos ponernos en su lugar imponiéndonos a nosotros mismos dificultades (como puedan ser atarse los muslos para dificultarnos el desplazamiento o vendarse los ojos). De esta forma iniciamos la actividad.
Dividimos la dinámica en tres etapas: actividades múltiples, desayuno y finalmente “su historia”. En un inicio nos presentamos absolutamente todos de los presentes de una forma algo peculiar, cada uno de nosotros nos asignamos un signo propio que describiese nuestra personalidad, el cual realizábamos tras decir nuestro nombre. Fue una forma muy poco usual y divertida de presentarnos donde no solo nos reimos todos con todos por los signos que utilizábamos, sino que también pudimos conocernos un poco más entre todos. Posteriormente iniciamos las actividades múltiples donde nos dividimos en dos grupos. Uno de ellos realizaba una actividad deportiva en las pistas, mientras que el otro realizaba actividades plásticas referentes al dibujo en el interior. La actividad deportiva fue, sin duda, una de las más divertidas y melancólicas donde pudimos recordar incluso viejos tiempos en los que solíamos jugar en el recreo en nuestra infancia. Fue maravilloso ver como nosotros ayudábamos y apoyábamos a nuestros invitados a la vez que ellos hacían exactamente lo mismo con nosotros, nos pasábamos el balón unos a otros consiguiendo así que nadie quedase sin participar. Al pasar al interior (en la actividad de dibujo) muchos nos quedamos sorprendidos de las habilidades de nuestros nuevos compañeros, que podían llegar incluso en algunos casos a superar notablemente las nuestras. Tras este último juego era hora del desayuno. Todos aportamos nuestro granito de arena, cada uno de nosotros aportó un tipo de alimento, incluidos los chicos de Plena Inclusión que aportaron las bebidas. De esta forma pudimos disfrutar de una estupenda comida repleta de dulces, a cada cual más variado, y de zumos y batidos. Seguidamente se nos presenta la hora de introducirnos en su terreno, de experimentar las actividades que ellos suelen realizar. Primeramente era el turno del “taller sensitivo” donde nos mostraron objetos con los que normalmente suelen trabajar a la hora de estimular los sentidos (primordialmente), cabe destacar que más de uno de nuestros compañeros del instituto quedó totalmente encantado con alguno de los artilugios que nos expusieron. De forma posterior a esta actividad realizamos uno de los momentos que yo, personalmente, más esperaba, éste era la presentación de los pictocuentos (cuentos cortos y directos adaptados con imágenes) en los que habíamos estado trabajando por grupos para enseñárselos a nuestros invitados. No fuimos nosotros los únicos que les mostramos a ellos nuestro trabajo, sino que ellos también nos mostraron sus pictogramas que eran realmente obras magnas. Al final y como despedida, de esta estupenda experiencia, nos tomamos un par de fotos que nos valdrán para recordar los estupendos momentos vividos en aquel día.
Finalmente y a modo de conclusión, creo que puedo decir a título propio y en nombre de mis compañeros que esta ha sido una experiencia que permanecerá en nuestros recuerdos por años y años, experiencia con la que no solo hemos conseguido romper un poco más esa barrera que separa al mundo de personas con dificultades del resto, sino en la que también hemos logrado conocernos un poco más entre todos, con nuestros compañeros de Plena Inclusión, e incluso ente nosotros mismos, estudiantes del IES Meléndez Valdés. Espero que todos puedan vivir en sus vidas experiencias similares a la que vivimos, que les llene tanto como nos ha llenado a nosotros.
                                                                                                por Javier Gordillo Gragera 2ºA Bachillerato